Seguramente todo el que ha viajado a Irlanda alguna vez o le gusta lo irlandés ha oído hablar de la gran hambruna (lo que ellos llaman en inglés Great Famine), que acabo con una parte importante de la población de Irlanda entre los años 1845 y 1849. Este es considerado el hecho más importante de toda la historia de Irlanda, y es el que más condicionó el destino de los irlandeses durante los dos siglos siguientes.

Esta es una historia muy interesante, y que todavía explica porque después de 160 años los irlandeses todavía siguen teniendo ese cierto recelo hacia los ingleses, sus históricos opresores hasta hace bien poco.

La principal razón que causó esta crisis de alimentos en el país fue la escasez de patatas, que era la base de la dieta de los irlandeses del siglo XIX. Históricamente se dice que los verdaderos culpables de todo el ocurrido fueron los británicos, que debido a su ineficiencia en los métodos de cultivo provocaron la aparición de una plaga de un hongo al que llamaban "hongo acuático", y la mala gestión de las tierras de cultivo, que en realidad eran propiedad de los ingleses, provocó el deterioro rápido de esta hortaliza, que dejó prácticamente el país sin posibilidades para alimentarse.

Hay que tener en cuenta que en aquella época las enfermedades y las infecciones eran mucho más mortíferas, y para una población débil y mal alimentada, éstas eran muy letales. Irlanda como sabemos es un país al que acuden a pescar miles de barcos españoles, quien no ha oído hablar de los caladeros del "Gran Sol" en el norte de Irlanda. Sin embargo los irlandeses nunca fueron tan aficionados al pescado como nosotros, y por tanto tampoco a la pesca y su explotación a gran escala, lo que hubiera sido una solución.

Se considera que de una población de más de 8 millones de habitantes en esos años, más de la cuarta parte murieron, y a raíz de ello comenzaron las grandes migraciones hacia Norteamérica principalmente. La gente huía de la miseria hacia el nuevo mundo cargados de esperanzas, dejando al país en esas épocas con casi la mitad de los habitantes que tenía antes de comenzar la crisis de la patata.

Este hongo desde entonces ha seguido afectando tanto a la patata como otros cultivos, ya que ha mudado continuamente para adaptarse al efecto de los fungicidas, y a día de hoy todavía sigue siendo un problema en muchos lugares.

Practicar inglés leyendo en sus libros estos interesantes capítulos de la historia de Irlanda resulta tremendamente ameno, nos hace incluso admirarles aún más, ya que los irlandeses siempre han demostrado que son una raza de luchadores, y que se sobreponen a todo, siempre con una sonrisa y su trato amigable.

Por eso nos gusta tanto Irlanda para venir a estudiar inglés, aquí la gente sin duda ¡¡es diferente!!


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