El 22 de febrero de 2011 a las 12:51 de la tarde hora local, Christchurch, la mayor ciudad hasta entonces de la Isla Sur de Nueva Zelanda sufría la peor catástrofe natural de su historia: un terremoto de 6,3 grados Ritcher. 185 personas pierden la vida y la mayor parte de la ciudad queda reducida a un montón de escombros. La ciudad comienza entonces una reconstrucción desde casi cero que le confiere una nueva identidad y nuevas oportunidades.

El ser humano ha pisado la Luna, ha construido aceleradores de partículas con los que pretende comprender el origen del universo, ha hecho posible predecir los terremotos e incluso desarrollar técnicas de construcción antisísmica. Con todo, cuando un terremoto golpea con su fuerza demoledora nos sentimos casi tan expuestos y vulnerables como en los albores de la civilización. La madre naturaleza es aún una matriarca a la que temer y respetar.

Algo así debieron pensar los habitantes de Christchurch cuando pensaron que el cielo caía sobre sus cabezas. La actividad sísmica en la zona no era ninguna novedad ya que la ciudad se asienta sobre la falla de Port Hills. Escasos seis meses antes, en septiembre del 2010, se producía un fuerte terremoto de 7,2 grados Ritcher con epicentro a 40 kilómetros de Christchurch. La distancia y el haberse producido de madrugada evitaron una tragedia. No se lamentaron muertos pero los daños materiales fueron cuantiosos.

El gobierno neozelandés maneja un estricto código de construcción antisísmica de edificios pero en este caso el pedigrí victoriano de Christchurch jugaron en su contra. Primer asentamiento serio en la isla a mediados del XIX, sus preciosos edificios de época localizados en el centro no estaban pensados para soportar terremotos como es lógico y fueron los que más sufrieron. La zona centro se denomina ahora Red Zone y esta gran parte precintada, derruida o en faraónicas obras.

Las ruinas de la otrora Catedral de Christchurch, primer edificio de la villa, dibujan la desdichada imagen de la tragedia. La fisonomía de la ciudad ha cambiado totalmente: edificios temporales de prefabricado o cartón, zonas ya restauradas donde se concentra la mayor parte de la actividad actual . En las zonas degradadas muy pocas personas.

El centro de la ciudad sigue sin existir. Puertas precintadas, muros derruidos. Solares reconvertidos en huertos urbanos. El nuevo barrio Re: Start alberga la mayor parte de la actividad de la ciudad y su mercado construido con... contenedores de barco apilados. Cada poco tiempo se realiza una nueva inauguración pero la cantidad de trabajo es ingente y a veces parece no acabarse.

La catástrofe ha supuesto un antes y un después a la ciudad. El consistorio estimó al principio los costes de la reconstrucción en 10.000 millones de dolares neozelandeses. Cerca de dos años después, en abril del 2013, ampliaba ese monto hasta los 40 billones, es decir cuatro veces el presupuesto inicial. Solo quedaba llorar a los muertos, lamentar las pérdidas materiales y mirar hacia el futuro. Se espera que las obras terminen hacia el 2030.

De las cenizas de la vieja ciudad ahora derruida, surgía la oportunidad no elegida de crear un moderno espacio urbano partiendo del lienzo en blanco. Un taller de pruebas donde todo el posible. Se ha intentado que los habitantes de la ciudad, diez mil menos que antes del terremoto, sean protagonistas del nuevo diseño ya que ellos serán los que más uso le darán.

En esta iniciativa se han dado cita la arquitectura de vanguardia, el cosmopolitismo, el respeto por las zonas verdes... El sobreponerse a la tragedia ha dado pie a explorar las oportunidades creativas latentes en la refundación de la ciudad. Se aprovecha para una ciudad con una planificación urbanística de “ciudad inteligente”.

La restauración es lenta y trabajosa. Se hace por partes y poco a poco debido a la gran cantidad de trabajo. Hay muchos jóvenes voluntarios a los que se le ha dotado de voz con el Youth Vision Christchurch 2030. Aqui, los menores de 30 años pueden exponer sus ideas y proponer la ciudad que ellos quieren dentro del programa Rebuild Christchurch, que lleva Deon Swiggs.

Recientemente se ha cambiado el plan de reconstrucción para sustituir el CERA (Canterbury Earthqueake Recovery Act) por el Regenerate Christchurch. Este nuevo que espera disminuir y acelerar los tiempos de reconstrucción desde el estado nacional. Se plantea objetivos concretos de reconstrucción sobre todo en el centro de aquí a cinco años vista. Entrará en funcionamiento en abril.

Para hacernos una idea podemos ver fotografias comparadas del antes y el después aquí


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